La IA lee cada conversación, mide la intención de compra y recupera sola a los clientes que dejaron de responder. Tu equipo dedica el tiempo a los que están listos para comprar.
El agente de CRM lee el historial de cada chat y lo clasifica en Embajador, Oportunidad, Interesado o Dormido. Sabes a quién llamar primero sin abrir una sola conversación.
Si un cliente caliente deja de responder, la IA deduce qué producto le interesaba y le escribe una oferta persuasiva por WhatsApp. Sin spam: se bloquea para no insistir dos veces.
Nuevos leads, contactados y cierre en un tablero. Arrastra la tarjeta y el estado del cliente se actualiza en todo el sistema.
Un solo cliente aunque te escriba por WhatsApp, Instagram y compre en el POS. La IA reconoce y fusiona duplicados por teléfono y correo.
Cada ficha muestra las conversaciones, las compras, las facturas emitidas y los cobros pendientes. Todo en la misma pantalla.
Filtra por sus compras reales —VIP, recurrente, inactivo— y manda la difusión solo a ese grupo. Después mides qué ventas generó esa campaña.
Le pones fecha a un seguimiento y el día que toca aparece en tu centro de mando, con los vencidos primero. Un botón abre el chat; otro lo da por hecho y deja constancia en la ficha.
Los cumpleañeros de la semana salen solos en tu agenda con el saludo ya escrito y su nombre. Un clic y sale desde tu WhatsApp.
Exporta el directorio completo a CSV cuando quieras, listo para abrir en Excel con las tildes bien puestas.
WhatsApp e Instagram entran a la misma bandeja. Cada persona que escribe se convierte en un contacto del CRM automáticamente.
El agente revisa las conversaciones cada pocos minutos y actualiza la temperatura de cada lead según lo que el cliente dice y pregunta.
Tu equipo entra al pipeline y ve arriba a quienes están por comprar. El resto sigue en manos de la IA.
Cuando alguien deja de responder, el agente le escribe solo con una oferta pensada para su caso. Tú apruebas la plantilla una vez.
Lee el historial reciente de la conversación y evalúa la intención de compra: si pregunta precios, disponibilidad o formas de pago sube de temperatura; si solo saluda o dice que lo va a pensar, baja. La clasificación se actualiza sola con cada mensaje nuevo.
Lo redacta la IA a partir del producto que le interesaba al cliente, y tú defines el tono y las condiciones. Se envía una sola vez por cliente: el sistema marca el seguimiento como enviado para no convertirlo en spam.
No. El sistema identifica a la misma persona por teléfono y correo aunque llegue por WhatsApp, por Instagram o compre en el mostrador, y une todo en una sola ficha con su historial completo.
El CRM funciona con los contactos que ya tengas, pero rinde mucho más con los canales conectados: es de las conversaciones de donde la IA saca la puntuación y el momento para recuperar al cliente.
Sí. Cada empresa solo ve su propia información, con reglas de acceso verificadas en el servidor, y el tratamiento de datos se ajusta a la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales del Ecuador.
Te configuramos el CRM, conectamos tus canales y entrenamos a la IA con tu forma de vender.