Corrígela una sola vez — 'mi marca no usa ese tono', 'nuestros colores son estos', 'nunca ofrezcas descuento sin consultarme' — y la regla queda guardada en su memoria de largo plazo. La IA la acata en el futuro sin que se lo repitas.
Cada vez que corriges a la IA, esa preferencia se guarda como regla permanente. La IA de mañana ya sabe lo que le enseñaste hoy.
Tono de voz, colores corporativos, palabras que usas y las que jamás usarías: la memoria mantiene tu marca coherente en cada texto e imagen que genera.
El bot de ventas, el Director de Marketing y el Copiloto del Studio comparten lo aprendido: le enseñas una vez, lo aplican todos.
Sin formularios de configuración: corriges en el chat como corregirías a un empleado nuevo, y la IA toma nota.
Puedes revisar qué reglas ha aprendido, editarlas o borrarlas. La IA obedece tu versión más reciente.
Mientras más trabaja contigo, más afinada responde: tu IA de los 6 meses vale más que la del primer día.
Bot, marketing, studio, analista: trabajas como siempre.
'Ese tono es muy formal', 'usa siempre nuestro dorado', 'a los clientes se les trata de tú'. Una vez basta.
Las reglas aprendidas se aplican automáticamente en las siguientes respuestas, campañas y diseños.
Tono de voz y estilo de escritura, colores y estética de marca, políticas de negocio (descuentos, envíos, garantías), tratamiento a clientes y cualquier preferencia que le corrijas en el uso diario.
Es exclusiva de tu empresa. Lo que tu IA aprende de tu negocio no se comparte con ningún otro cliente de Crosslink.
Sí. Las reglas aprendidas son visibles y editables: puedes corregirlas o eliminarlas y la IA obedece la versión vigente.
En que dejas de repetirte: el bot responde con tu tono desde el primer mensaje, las campañas salen con tus colores y la IA respeta tus políticas sin recordárselo.
Memoria de largo plazo aplicada al bot, el marketing y el diseño de tu negocio.